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Guabisabi

Federico Uribe vive en Miami, se auto-diagnostica como obsesivo-compulsivo y escucha audio-libros de Tolstoy y Victor Hugo mientras trabaja. Nacido en Bogotá en 1962,  Uribe dejó la pintura en 1996 para dedicarse plenamente a la fabricación de esculturas con materiales corrientes como lápices, goma, monedas y cordones de zapatos, entre otros tantos. El resultado es una nueva estética que combina a sujetos cotidianos con chorros de color, parodia y un sentido juguetón muy parecido al libro de Roald Dahl llevado a la pantalla grande por Wes Anderson: Fantastic Mr. Fox.  Esta conexión con la literatura es algo que hallamos dentro de la intelectualidad de su arte, la cual muchas veces deriva del juego de palabras que utiliza para nombrar sus esculturas. Es cierto, todos estamos hechos de palabras. Más interesante aún es su declaración: nos cuenta que todas las cosas que hace son la memoria de una sensación.

 

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